Personas tranquilas

miércoles, 10 de octubre de 2018

Apariciones: Teresa Oteo Iglesias



LA VOZ DE LOS MUERTOS

Mi abuela Isabel falleció la madrugada del 31 de octubre, sí, la noche de los muertos.
Murió de vieja. Yo aún era un crío, pero mi madre me hizo pasar a despedirme de ella. Era la primera vez que veía la muerte tan de cerca y tenía miedo, entré despacio en la habitación, sin perder de vista el cuerpo sin vida de mi abuela que yacía inmóvil sobre su cama.
Mi madre me acompañaba cogiéndome de la mano que no dejaba de temblar.
Mis ojos se llenaron de lágrimas pensando que nunca más volvería a verla. Fue  entonces cuando escuché aquella extraña voz que parecía venir de muy lejos y susurraba:
 ––No llores… es un año… solo un año ––la frase se repetía como un bucle: ––no llores… un año…solo es un año… no llores… solo es un año…no llores…
––¿Has oído eso mamá? ¿Quién ha hablado? ¡Ha tenido que ser la abuela, mamá!  ––sollocé desencajado y apenas sin aliento.
––No digas tonterías, yo no he oído nada. Salgamos de aquí, estás muy afectado.
Mi madre me convenció de que todo había sido fruto de mi imaginación, que los nervios y el miedo me habían jugado una mala pasada y cuando me levanté al día siguiente también yo mismo estaba seguro de que todo había sido un mal sueño: los muertos no hablan, eso está claro.
Pasó el tiempo. Aquella frase y aquella voz cayeron en el olvido. No volví a pensar en ello.
Hacía ya un año que mi abuela había muerto. Esa noche era la gran fiesta de Halloween del instituto, yo tenía mi disfraz de zombi preparado desde hacía días. Estaba emocionado, Cloe había accedido a acompañarme, iba a salir con la chica más guapa de clase, estaba ansioso por verla de bruja gótica.
Justo a medianoche comenzaban los fuegos artificiales. El cielo se iluminó de repente, el espectáculo era impresionante.
Nadie se explica cómo pudo pasar, pero una bengala alcanzó los harapos de mi traje de muerto viviente que ardió en pocos segundos. Intentaron apagar el fuego que me estaba consumiendo,  pero fue inútil, no pudieron hacer nada por mí. Moría en la unidad de quemados del hospital unas horas después.
Cuando mis ojos se cerraron para siempre a la vida, vi claramente la imagen de mi abuela que sonriendo me susurraba:
––Te lo dije, cariño… ahora estaremos juntos para siempre.
Mi madre lloraba a los pies de la cama del hospital cuando me escuchó decir:
––¿Lo ves mamá?, los muertos sí hablamos.

Autor: Teresa Oteo Iglesias


Teresa Oteo Iglesias es una escritora multifacética oriunda de Navalcarnero, Madrid, España.
Ha participado en varias antologías de relatos. Se destacan sus libros; “Nada es lo que parece”, “Fundido en negro”, “Cuando sabes que estás muerta”, “Permiso para vivir” y Orbis Verbum: un giro de compás”
Todos ellos se pueden acceder desde su blog  Puntos suspensivos.

En la actualidad está avocada a su nuevo proyecto llamado “descentrados” que es un servicio editorial de alta calidad que ofrece junto a su socio Ángel Lara.

Invito a todos los lectores de Un lugar tranquilo a vistar los enlaces subrayados. 

Por cierto, apuesto mi alma a que la autora volverá a visitarnos para dejar algún nuevo susto, perdón, relato...

9 comentarios:

  1. Me gusta que esta nueva etapa sigan lo de las colaboraciones. Sobre todo de alguien tan talentosa como Teresa Oteo Iglesias. Tan especial para escribir historias inquietantes.
    Esta historia tiene sus facetas, se puede plantear como la esperanza en el más allá, que el personaje volvió a encontrarse con su abuela.
    O se puede hacer énfasis en lo trágico de una muerte tan joven, además anunciada sobrenaturalmente, que no haya sido escuchado por su madre. Justo morirse cuando empezaba descubrir emociones. Justo cuando iba a salir con una atractiva chica gótica, disfrazada de bruja gótica. Justo tener que morirse.
    Lo innegable es que es una gran historia.

    Saludos para vos. Un beso para Teresa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola chicos, buenas tardes a los dos. Qué bonito volvernos a encontrar en este lugar tranquilo, Demiurgo. Estoy encantada con el esperado retorno de nuestro amigo :)
      Muchas gracias por comentar, me alegra mucho que te haya gustado, se murió en un mal momento es cierto, pero igual se encuentran en el más allá, quién sabe.
      Nos seguimos leyendo.
      Un beso grande, Demiurgo y otro para ti, Luis :)

      Eliminar
  2. Y a mi no me saludas? que soy el amo y señor de este dominio. Ingrata, de todas formas seguiremos publicando tus crueles relatos porque me gustan.

    ResponderEliminar
  3. Perdone usted mr. Gul Blogger, se me olvidó usted solo saludé al Demiurgo y al chiquito este del gym, no tengo excusa, mira que olvidarme del amo y señor de este dominio... Espero sepa perdonarme o algo. Le enviaré más cositas a ver si así se le olvida un poco.

    ResponderEliminar
  4. Blog recomendable

    http://plegariasenlanoche.blogspot.com/

    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. Nada mas terrorifico de sentir que los muertos nos hablan como en la pelicula 6* sentido. Buen relato!!

    ResponderEliminar
  6. Tere!!! Yo había dejado un comentario acá, no sé que pasó!
    El relato es magnífico, una pasada por el terror y el suspenso, y ese final que deja sin palabras. Fiel a tu impecable estilo
    Un beso enorme.

    ResponderEliminar